Mi reseña sobre @famaelfestival aquí. Mañana en @2001OnLine

Cultura, Danza, Festival

Alcanzar la fama

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Hay sábados que uno no quiere que se terminen. Por distintos, por soleados, porque te hacen sonreír. Hay algunos, incluso, que te hacen llegar a lugares en búsqueda de inspiración. Así me pasó el sábado en el Festival Anual de Musa y Amigos (FAMA) que se celebró en el Anfiteatro del Centro Sambil Caracas.

Generalmente la danza es sinónimo de alegría. Bailamos en fiestas, en la calle, en encuentros sociales y en escenarios, siempre para lograr reconocimiento. Pero en cada gesto hay la posibilidad de emitir un mensaje más allá de la sonrisa. Xiomara Vasconcellos puso de manifiesto su preocupación en cuanto a la violencia doméstica y presentó el performance “No te calles”, que dejó boquiabierta a las más de 1.500 personas que llenaron el lugar. Desde la danza lírica, en categoría Senior, los bailarines se desenvolvieron al margen de unas rejas. Solo se escucharon gritos, dolor, golpes y un vestuario que simulaba la sangre que corría cada vez que estas mujeres eran víctimas del maltrato. Este riesgo –el segundo que veo desde la presentación de “Anorexia”, otro de sus bailes-reflexión- les valió el primer premio del concurso.

Venezuela Latin Dance, segundo lugar en esa categoría, también demostró que no hay que bailar reguetón para generar empatía con el público. Con su mezcla de tonadas de Simón Díaz y la salsa en línea heredada de Puerto Rico, el grupo de Yomil Rivas erizó la piel de todos aquellos que tenemos la sensibilidad patriótica activada. Danzas Frailejón fue el tercer lugar, pero no el menos sorprendente. Con una imponente escenografía y con, por lo menos, 20 bailarines, pusieron de pie a todo el público con canciones que fueron desde Gloria Stefan hasta las llaneras que asemejaban los bailes de Yolanda Moreno.

En las categorías De la urbe, la propuesta más original fue la de Pentagrama. A pesar de que la academia no clasificó, las chicas Junior se inspiraron en el artista brasileño Romero Britto para vestir su danza. Las chicas iban tiñendo su malla-lienzo con los movimientos sugeridos por el coreógrafo. Otro de los bailes originales fueron los de Fitness Dance, primer lugar en la categoría Senior, quienes recrearon a Michael Jackson, fusionado con hip hop y reguetón.

Los 467 bailarines que se presentaron ese día, demuestran que un solo festival no basta como plataforma. Necesitamos que más emprendedores quieran, como ellos, alcanzar la fama.

Texto publicado en la columna Impromptu del diario 2001, el martes 29 de enero de 2013

Una lectura sobre el libro Zhandra Rodríguez: Premios Nacionales de Cultura, Danza

Cultura, Danza, Libros

Ballet con tinte

Zhandra Rodríguez con su brillo indisoluble FOTO: CORTESÍA

Mi único encuentro personal con Zhandra Rodríguez ha sido una negación. En esa época de estudiante en la que la tesis prevalece ante cualquier otro asunto, llamarla para que me concediera una entrevista fue un desencuentro con su carácter indomable. Me tocó entonces la tarea de conocerla por referencia, por reseñas de prensa y por otras entrevistas. Meses después, me topé en el Festival de la Lectura de Chacao con un libro editado por El Perro y la Rana en 2010, que lleva su nombre y es parte de la Colección de Premios Nacionales, serie Danza. La historia de la bailarina venezolana con mayor proyección internacional, 30 años de trabajo en su Ballet Nuevo Mundo de Caracas y con el recorte de los párrafos de crítica de las más importantes publicaciones a nivel mundial, solo costó un bolívar. De los nuevos.

Después de dos años con el librito de 95 páginas llevando polvo, decidí leerlo en una mañana. En nuestra ciudad, apenas comienza el año ­–20 días después. Desde mi ventana, víctima de todos los ruidos de la autopista Francisco Fajardo, es ahora cuando se comienzan a ver colas en horas pico y las cornetas suenan a rabiar. Todo va volviendo a su cauce. Las salas de teatro tímidamente subieron el telón este fin de semana que pasó y, para el 31 de enero, se espera que las carteleras estén llenas. Sin embargo, la danza no arranca. Este año, dicen los trabajadores de Unearte, que uno puede pasar a finales de febrero “si a caso” para ver cuáles son los montajes de marzo, que es cuando en realidad se estrena la nueva programación. No basta diciembre, hay que esperar hasta después de carnavales.

Por eso, en mi labor semanal de ver danza, lo que hice esta vez fue leerla. Y descubrí a una mujer de una profunda convicción, que fue innovadora siempre, en todos los sentidos. Ejemplo de eso es que haya convivido por 14 años con Pierre Maughan, el que había sido esposo de su profesora Irma Contreras en la Academia Interamericana de Ballet y se haya operado los senos por estética en los años 70, para que dejaran de tildarla “mitad hembra-mitad macho”, durante sus apariciones en los ballets de Alemania y Hamburgo.

Hay dos elementos esenciales a la hora de objetar esta edición. La primera es la posición de la periodista que escribe en primera persona, desde la confianza y la admiración. Hay una cantidad de adjetivos que Teresa Alvarenga, fundadora del Centro de Documentación e Investigación de la Danza, Trayectodanza, utiliza sin discriminación. En esta disciplina, donde no hay demasiadas referencias bibliográficas, lo más importante es escribir desde la objetividad. Y que aparezca un capítulo exclusivamente dedicado al “Proyecto Bolivariano”, a la par de los logros internacionales de Rodríguez y su historia como primera figura del arte en Venezuela, hacen que el hilo conductor se pierda y que el final de la historia sea como un pedazo de realidad que no ha terminado de cuajar, pero que tiene que estar escrito en papel, para que los portadores de las tres mil copias del libro, puedan creerse que de verdad ha dado resultados concretos. Para nadie es secreto que Zhandra Rodríguez tuvo que cancelar dos veces la temporada 2012 de su compañía en el Teatro Teresa Carreño. Y que el Programa Integral de Danza para las Escuelas Bolivarianas no ha funcionado cabalmente. Pero el tinte político es un dogma de fe. La sonrisa de pas de deux se mezcla entre la nostalgia del escenario y el suéter rojo.

Texto publicado en la columna Impromptu del diario 2001, el martes 22 de enero de 2013