Julio es el mes de la sensibilización por el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, uno de los más desatendidos en Venezuela

La escasez de fármacos en el país ha perjudicado el control de esta condición que afecta entre 5% y 7% de los niños en todo el mundo

TDAH1
Imagen de referencia tomada de internet

Falta de atención, impulsividad e hiperactividad como parte de su desarrollo normal son los tres rasgos esenciales de los niños que presentan el TDAH, un trastorno del neurodesarrollo que llama a su concienciación el 13 de julio de cada año.

Los niños que presentan TDAH no logran superar estos comportamientos gradualmente y se evidencian cada vez más al pasar de año escolar. Por eso es tan importante que los padres estén muy atentos a los informes que indican cómo se comporta su representado en el aula y con los otros compañeros.

La mayoría de expertos en estudios de caso están de acuerdo en que la tendencia a desarrollar el TDAH está presente desde el nacimiento, aunque sus comportamientos a menudo se evidencian solo hasta bien entrada la primaria. Esta falta detección temprana se debe a que casi todos los niños de preescolar tienen comportamientos o síntomas del TDAH que luego van desapareciendo gradualmente en quienes no lo presentan.

Como se trata de una condición neurológica, es necesario conocer y medir su funcionamiento cognitivo “superior” (adquisición, retención y manipulación de la información) con el fin de que especialistas del área le apoyen directamente en las áreas cerebrales más afectadas, que son: la memoria del trabajo, que es la capacidad de manejar información mentalmente; la flexibilidad cognitiva, que es la capacidad de modificar la conducta en función de las demandas; la capacidad de distribuir de manera simultánea la atención y la inhibición, que es la capacidad de ejercer control sobre la conducta.

Los niños pueden ser identificados con los síntomas del TDAH si:

De 1 a 3 años son temperamentales, inquietos, inatentos, impulsivos, tienen adaptación social limitada, no acatan normas, tienen el sueño o el lenguaje alterado.

De 3 a 6 años tienen dificultades en la conducta, problemas al relacionarse con sus pares por impulsividad, conductas desafiantes, dificultades en la coordinación motora y alteraciones en la adaptación social.

De 6 años en adelante presentan fallas de atención visibles, o en el manejo del tiempo, inquietud motora, dificultades en la conducta, trastornos del aprendizaje, rechazo de sus compañeros, dificultades familiares, agresividad, bajo rendimiento o autoestima.

Ante la duda de algunas de estas características, lo primero es llevar al niño a la evaluación multidisciplinaria para que en conjunto con el neuropediatra se pueda establecer el plan de acción. Venezuela ya no cuenta con la farmacología por dos razones: su ausencia y altos costos. Sin embargo, se han desarrollado nuevas estrategias para tratar el TDAH como la rehabilitación del proceso de atención con apoyo pedagógico (especializado en funciones superiores); intervención de un terapeuta ocupacional con énfasis de integración sensorial para mejorar los tiempos de culminación de actividades en el caso de presentar fatiga al escribir; entrenamiento cerebral con la técnica de neurofeedback que permite que el cerebro aprenda en tiempo real.

En Venezuela existe el Neurofeedback desde el año 2000 y en el Centro Terapias del Desarrollo desde 2011, fecha de su apertura. Allí se ha perfeccionado la técnica con vigilancia neuro-pediátrica según  la necesidad de cada niño con programas focalizados en el control de la atención y de la conducta. Se trata de una técnica no invasiva de neuro-rehabilitación en la que el especialista observa el cerebro en acción mientras el niño percibe un estímulo visual de su interés. Como recompensa el cerebro puede cambiar su propia actividad a patrones más apropiados. Este es un proceso gradual de aprendizaje porque hace posible que el niño tenga conciencia de funciones biológicas que en condiciones normales no percibe.

La autorregulación es una parte necesaria de una buena función cerebral, que permite que el sistema nervioso central pueda funcionar mejor y tener mayores habilidades para la integración escolar y social, así como mejor manejo de las emociones.

El control de la conducta se produce mayoritariamente en las funciones ejecutivas y corteza sensorio-motora, por eso Venezuela ha innovado técnicas donde se combina con terapia ocupacional enfocada en la integración sensorial y el área pedagógica. Diversos estudios han demostrado la eficacia de esta herramienta en las redes cerebrales. Si el niño no emite dicha frecuencia o estado mental le será más difícil controlarse y tenderá a la impulsividad e inatención.

Más información: @tomatiscaracas en Twitter y @terapiasdeldesarrollo en Facebook e Instagram// (0212) 265-9984 y (0412) 327-8280

www.terapiasdeldesarrollo.com

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