¿Hacia dónde va la música venezolana?

Cultura, Espectáculos, Festival, Música, Música Académica

Este es un extracto de mi segundo artículo publicado en Prodavinci.com, con el que inauguro mi blog en esa página y que servirá para seguirle la pista a todos los eventos trascendentes que sucedan en la ciudad y que sirvan de pretexto para dejar registro de que en esta ciudad está pasando algo

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El Festival Caracas en Contratiempo también ha tenido espacio para la conversación y la formación. El viernes 2 de agosto fue un hilo conductor historiográfico en dirección a la esperanza, a partir de eventos que se preguntaban hacia dónde va la música venezolana y cómo se sobrevive en esos terrenos baldíos que unen la autogestión, el arte y la cuantificación del talento, sumada a una muestra de ese fenómeno sonoro reciente llamado Movida Acústica Urbana. Además, la programación anunciaba para el día siguiente talleres como el de  de percusión para no músicos, coordinado por la Fundación Bigott, y el de cuatro dictado por los integrantes de C4 Trío.

A través voces valiosas para la identidad —experimentadas y nueva—, se elaboraron unos bocetos que podrían ser los próximos constructos para echar mano de teorías que ayuden para entender cómo hacer bien todo lo que viene, a partir de lo que somos.

El término con el que José Alejandro Delgado quiso englobar al músico venezolano de este siglo fue amalgamado: ése que se desdobla para ser artista, productor, gerente, publicista y administrador de su propia marca, de su propio tiempo. Delgado, quien todavía no llega a los treinta años de edad, articuló esa idea luego de conversar sobre el futuro con otros expertos que probablemente tengan más de tres décadas participando en la historia musical contemporánea del país: Henri Martínez, César Miguel Rondón y Manuel Moreno, además de Juan Carlos Ballesta quien, con la edición aniversario de la revista Ladosis bajo el brazo, fungió como moderador.

Es un lugar común aquello de insistir en que la única manera de saber hacia dónde vamos, es conocer de dónde venimos, quiénes somos. Pero los conversatorios ponen en evidencia que es muy difícil definir un concepto de identidad válido en apenas hora y media de encuentro, del cual quedan unas premisas abstractas pero valiosas. Sin embargo, la música es eso, sensaciones yuxtapuestas, melodía y armonía.

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