Reseña de “Cuando quiero llorar, no lloro” #Recomendada

Artes Escénicas, Cultura

Tres hermanos con el mismo destino

Son más de 50 artistas en escena | Foto: Eliézer Benavides

Son más de 50 artistas en escena | Foto: Eliézer Benavides

El Teatro de Chacao desde su inauguración se ha dejado seducir por algunos montajes que representan un coqueteo al país posible. Cuando quiero llorar no lloro,una adaptación de la novela de Miguel Otero Silva, es uno de esos acercamientos. Esta obra de teatro fue la encargada de cerrar la temporada del Ateneo de Caracas en su sede de Bellas Artes en el año 2009 y volvió para el Festival Internacional de Teatro de Caracas del año pasado, quizá para hacerle batalla a la falta de memoria colectiva de la que presume el venezolano.

Fue un pre-estreno con ruidos. Hubo llantos de bebés, celulares que sonaban insistentemente, flashes de cámaras fotográficas y desorden en la entrega de boletos para sentarse en los puestos que previamente estaban reservados. Contrario a los habituales estrenos para la prensa en los que no hay suficiente público, la sala estaba llena. Sus 600 butacas reían con cada diminuto guiño de ironía que hacían los actores. A pesar de eso, el silencio se fue haciendo a medida que se desenvolvió el montaje.

Cuando quiero llorar no llororepresenta una hazaña para el teatro de texto hecho en Venezuela. 50 actores en escena se desdoblan en una tarima de tres niveles para contar la historia de los tres Victorinos: Pérez, Perdomo y Peralta, quienes paralelamente se convierten en amantes de las armas y, de acuerdo a su clase social, cada uno decide llevar una vida comprometida con el crimen. Los tres nacieron el mismo día, de madres distintas, y mueren a los 18 años de edad en circunstancias también distintas, aunque todas consecuencias fatales de sus ganas de vicio. Cada una en su contexto, Victorino Pérez es de clase baja y termina en criminal común; Perdomo se une a la guerrilla y Peralta, el niño malcriado de la clase alta, se liga a una pandilla de muchachos ricos. Cada uno seguirá su vida en medio de un panorama político turbulento, en el que Rómulo Gallegos está a punto de ser derrocado en el golpe de Estado de 1948 y, más tarde, Marcos Pérez Jiménez toma el poder. Cada uno es enterrado en condiciones económicas distintas, pero con una misma falta: el padre.

El montaje de Pepe Domínguez, además de una multitud de personajes en escena, destaca las potencialidades escénicas con breves coreografías sencillas que le dan vistosidad a la pieza y ligereza en momentos de drama. Los desnudos y los chistes fueron otros de los elementos que no faltaron.Cuando quiero llorar no llorofue la octava novela que publicó Miguel Otero Silva y que, aún 40 años después de su primera edición, hace un ejercicio de espejo con la sociedad venezolana.

Texto publicado en http://www.vayaalteatro.com y http://www.hoyquehay.net

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s