Mi reseña sobre el Ballet Folklórico de México Amalia Hernández (cc. @BalletAmalia)

Se hace turismo al danzar

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El Ballet Folklórico de México Amalia Hernández tiene 60 años presentando 40 versiones de un espectáculo que está conformado por fracciones de 76 bailes regionales. Desde 1952, la bailarina y coreógrafa que da nombre a la compañía, se preocupó por rescatar las tradiciones dancísticas de este país americano para proyectarlo a todo el mundo, con funciones que exhiben la belleza del universo del movimiento desde las culturas precolombinas, las influencias españolas en la época del virreinato y hasta la fuerza popular de los tiempos revolucionarios.

Con este currículo, y las más de 400 preseas que han ganado a lo largo de su carrera artística, el Ballet Folklórico de México se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas en materia escénica de la capital norteamericana.

El show se presenta semanalmente en dos emblemas del DF: el Palacio de Bellas Artes y el Castillo de Chapultepec. Más allá de la calidad dancística de la función, lo que reina en un buen espectáculo –una vez más- es la producción. Vestuarios impecables e imponentes, luces perfectamente coordinadas, serpentinas para animar al público y zanqueros con los rostros tradicionales de los viejitos, el diablo y La Llorona, es de lo más llamativo. Eso sin olvidar el coro y los músicos en vivo, las charreadas (el baile con la cuerda de vaquero) y la fiesta en Jalisco, con los mariachis que cortejan a sus damas a través del baile.

Venezolanos y mexicanos somos mestizos, cálidos en nuestro carácter y nuestras ciudades principales padecen de inseguridad y tráfico. Pero México ha saltado muy adelante convirtiendo su cultura en turismo. En nuestras celebraciones no faltan los mariachis, hay comida mexicana en las ferias de los centros comerciales y todos sabemos que en las afueras del DF hay pirámides y volcanes. Pero si un mexicano viaja a Venezuela no encontrará un autobús turístico que lo guíe, un módulo de información con mapas de la ciudad y un ballet que represente a Venezuela desde hace más de medio siglo en funciones semanales. Empezar por creer en nuestras propias tradiciones y convertirlas en turismo representará un salto insospechado hacia el progreso del país.

Texto publicado en el diario 2001, el martes 11 de septiembre de 2012

Publicado por Marcy Alejandra Rangel

Periodista venezolana, egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, Magister Scientarum en Gestión y Políticas Culturales de la Universidad Central de Venezuela y certificada en el programa Music Masters de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá. Fui docente por cinco años en la UCAB, coordinadora de medios por 10 años de diferentes iniciativas culturales, académicas y de emprendimientos. He sido tallerista de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano y relatora de algunos de sus eventos, incluyendo el Premio Gabo 2018 y la producción del Premio Roche 2019. Soy co-autora en los libros "Historias que laten en Choroní" y "Desvelos y Devociones: El pulso y alma de la crónica en Venezuela 2012". En Colombia he trabajado con CONNECTAS, Systema Solar, Villalón Entretenimiento Creativo y ahora formo parte del equipo de marketing de Interscope Récords en Miami, desde Bogotá.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: