Mi reseña sobre “Clásico&Urbano” en la isla de Margarita

Ballet vacacional en Margarita

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Es común ir a Margarita para bañarse en Playa El Agua, ver las Tetas de María Guevara desde la carretera vía Punta Arenas o pasear por los –ahora– muchos centros comerciales que tiene la isla. Pero dedicar un día a conocer los centros culturales que tiene el estado Nueva Esparta, se hace raro.

Aún siendo de las que se detiene en los atardeceres de Juan Griego y visita a la Virgen del Valle en su basílica, me topé en la prolongación de la avenida 4 de mayo (ahora desplazada comercialmente por el Sambil, La Vela y el Parque Costa Azul) con la Casa de la Cultura Ramón Vásquez Brito. Este es un centro de exposiciones con un auditorio de más de doscientas butacas y salones de ensayo que rinde homenaje a quien fuera paisajista, inspirado por la isla de Coche, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1998 y que murió el pasado 10 de agosto a los 85 años de edad ahí mismo, en Porlamar.

Aunque el lunes es un momento poco usual para disfrutar de las artes escénicas en el país, ese día se presentó la muestra coreográfica del taller vacacional “Clásico & Urbano Escuela de Danza”. La función abarcó un recorrido por las piezas más conocidas del ballet clásico como el pas de six de las hadas de “La Bella Durmiente del Bosque”, la variación I del pas de trois de odaliscas de “El Corsario” y el grand pas de deux de “Don Quijote”.  A diferencia de los planes vacacionales que toman los niños por disfrute, este fue un curso para bailarinas de la compañía que quisieran profundizar en la técnica no solo del ballet clásico sino también que quisieran probar con la fusión de estilos. Así, luego de un intermedio, se presentaron coreografías de canciones de moda como “Where had you been” de Rihanna y “Someone like you” de Adele en las que las bailarinas intentaron moverse al ritmo de la canción desde las puntas y mallas de colores eclécticos. También hubo un momento sentido en el que, con un Polo Margariteño en neoclásico, homenajearon a Vásquez Brito.

Si bien la presentación “Clásico & Urbano” no fue una muestra de virtuosismo, es interesante ver cómo otras regiones del país tan distantes de la capital se preocupan por el movimiento desde sus posibilidades. A las chicas, que se cambiaron de vestuario en cada uno de los 18 números del acto, hay que reconocerles su entrega por el ballet que es una disciplina de horarios y que no soporta 34°C de temperatura.

Texto publicado el martes 4 de septiembre en el diario 2001

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