Mi reseña de Sexo, con @prakritimaduro @susanalopez y @karinavelasquez

Sexo entre ellas

Prakriti Maduro
Sexo se presentó en segunda temporada, con nuevo elenco, en Río Teatro Caribe FOTO: CORTESÍA

Sexo es de las obras más raras que puede ver un caraqueño, por la propuesta escénica que presenta. Es un texto que no tiene género, ni nombres, ni ganas de ser más poderoso que un titular de periódico. Sin embargo, es una apuesta por lo profundo que representa el sexo como venta, como pecado, como placer. Es un montaje en el que el protagonista no es tanto el cuerpo como los elementos audiovisuales. Es un “engaño”, para que el público asuma el reto de estar en un teatro poco convencional –Río Teatro Caribe es el garaje de una casa en San Bernardino– donde el público va a pasar un rato diferente, birra en mano, personajes desconocidos, donde no importa que haya actrices de televisión o modelos de revistas para adultos en escena, sino que lo más importante sea el teatro en sí. La forma, incluso, en la que se conciben los personajes o las relaciones entre ellos. Y que de pronto sorprenda una hacedora de stand up comedy en cueros, desde el público, porque ella también tiene algo que decir acerca del sexo, aunque no tenga las medidas de una miss o no cante en el tono más alto de una sinfonía.

Sexo fue una obra que presentó Francisco Denis en abril de 2010 con Talía Falconi y Ana María Vallejo para celebrar los diez años de la agrupación Río Teatro Caribe, en la que tres mujeres hablaban sobre sexo en un estudio de televisión, cómo se sienten y qué piensan de él. Ahora, la propuesta varió con un nuevo elenco –conformado por Prakriti Maduro, Susana López y Karina Velásquez y la incorporación de Marcel Rasquin en la co-dirección del montaje.

El texto de la obra es de René Pollesch, escritor alemán que reflexionó sobre la vida del individuo en la sociedad. Es una obra que se acerca más al ensayo literario, a la tradición filosófica, que a la literatura dramática. En ese sentido, como actores, ellas encarnan las voces de un texto que podrían ser hechas por cualquier cantidad de intérpretes, pero que son tres porque la réplica y la contrarréplica le otorga a la pieza el ritmo que deseaba su autor cuando la concibió, según palabras de Denis en el momento del primer estreno.

En esta nueva versión, continúan las mujeres siendo protagonistas de su feminidad en las visitas al mercado, las series de los canales por suscripción, los animé japoneses y las relaciones más íntimas como la que tiene una señora de servicio con sus instrumentos de trabajo, la liberación de andar en un carro descapotable o la masturbación dentro de una carpa de campamento. Todo, visto en dos dimensiones: la pantalla de video que proyecta la actuación en tiempo real. El público, sentado en el escenario del amplio estudio de televisión, es testigo con sus miradas y con las reflexiones que ese texto pueda generar. El espectador siempre tendrá la última palabra: agregar discurso con su opinión y aventurarse en el Sexo, o no.

Texto publicado en la sección Teatro al Día de http://www.VayaAlTeatro.com

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