Mi apreciación sobre los instructores del Maratón de Baile Coca Cola

Maratón de baile Coca Cola

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 Nunca le he dado crédito a las bailoterapias. Son como una suerte de burla a la danza, donde la gente piensa que por sudar una hora con un instructor, ya es bailarín. Sin embargo, el domingo asistí a un maratón de baile que se realizó en la Plaza Alfredo Sadel y que congregó a casi 1.500 personas en torno al movimiento y la distracción.

 

Lo interesante de esta experiencia fue apreciar el trabajo de siete agrupaciones que se dedican, en mayor o menor medida, a dirigir este tipo de entrenamiento. Pedro Moreno, conocido como el creador de “La Gran Bailoterapia”, fue quien abrió la jornada. En cuarenta minutos de presentación se cambió tres veces de ropa de ejercicio y le preguntaba constantemente a los participantes “¿lo agarrastes? (sic)” refiriéndose al paso que acababa de hacer. Su clase consiste en colocar música típica de hora loca en la que cada participante ya sabe cuáles pasos realizar. Totalmente predecible. No sé hasta qué punto su baile es ejercicio.

Cuando llegó Laura Caría al escenario, demostró que no hace falta tener un micrófono en mano para dirigir este tipo de eventos. La primera profesora venezolana certificada en Zumba, presentó un show coreografiado en el que cada paso estaba montado, incluso las expresiones y los juegos con el público. Se pasearon por la salsa, el merengue, la danza nacionalista y otros bailes más modernos, con una serie de movimientos que para los menos talentosos podrían resultar muy difíciles de seguir. Son secuencias en las que no necesariamente se repiten los pasos a la derecha y a la izquierda, como en una coreografía real. Al final, los instructores se mezclaron entre el público para bailar “Sexy and I know it” de LMFAO y saludar cual bailarines para despedirse.

Ímpetu Producciones aprovechó su participación para contar una historia, mientras vendían el concepto de la academia. Daniel Solórzano y su equipo utilizaron música de moda para bailarla a su manera e impulsar los valores bajo los cuales forman niños y adolescentes: danza, pasión, arte, voluntad, libertad e ímpetu.

Finalmente, Baerobics, Fitness Dance y Leonardo Hernández cojearon en técnica, en pedagogía y en diversidad musical. El reguetón no es solo meneo y seguir a un instructor de lado a lado. Es también la energía con la que se haga, la imagen que se le dé al público y, sobre todo, el respeto con el que realicen su trabajo.

Texto publicado en el diario 2001, el martes 21 de agosto de 2012

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Un comentario sobre “Mi apreciación sobre los instructores del Maratón de Baile Coca Cola

  1. Estoy muy de acuerdo con su artículo, yo asistí también al evento por ser la primera vez que se realiza algo de este tipo en nuestro país. Sin embargo me parece que para las oportunidades futuras debe exigirse le un poco más a los instructores participantes; pues los pasos fueron repetitivos, las coreografías y las piezas musicales. Tal vez si los organizarán por categoría musical el resultado será mucho mejor y menos agotador. Lo que quiero decir una escuela que se encargue de salsa, otra de merengue, otra de regueton, otra de música venezolana, otra mambo, y así sucesivamente para evitar la repetición tanto de música, como de coreografías y ahí si veríamos una mayor dedicación, creatividad y originalidad de los instructores. Algo que pareció curioso fue cuando se bailo TANGO. Nunca antes lo había hecho y eso me pareció original e innovador.

    Saludos

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