UNO: Seis coreografías sobre la unidad por Agente Libre Danza Contemporánea

Cultura, Danza

Todos son Uno

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Agente Libre es una buena opción para tener un primer acercamiento a la danza contemporánea. Es una agrupación venezolana con 13 años siendo una persona y varias a la vez. Es un conjunto de costumbres, tradiciones y preocupaciones del ciudadano de a pie expuestas en movimiento.

Félix Oropeza, director de Agente Libre, decidió desprenderse de sus unipersonales para que sus compañeros de viaje los interpretaran. “Uno” es la conjunción de seis coreografías que muestran al ser humano vulnerable ante los acontecimientos que él mismo propicia y que han dado consecuencias tan terribles como la guerra o el hambre. Pero también, es el movimiento repetido, una persona que intenta encontrarse consigo misma y unos bailarines que han desarrollado un estilo muy particular.

Todos son distintos. Oswaldo Marchionda se presenta en el programa de mano con un escrito sobre la unidad, en donde dice: “Nadie puede amar o morir por uno”. Hombre número tal lo describe como un hombre del Caribe urbano que apenas se deja ver a través de una cortina de plástico que tiene algunos huecos. El espectador tiene que bailar y moverse de su asiento para apreciar a aquel Pedro Navaja de lentes y guayabera.

Modelo a escala es una pieza basada en el conflicto árabe-israelí y las víctimas que eso ha traído consigo. El bailarín tiene una malla deforme donde el cuerpo no se ve bonito y el personaje comienza a correr y a mutilarse. Esta vez fue interpretada por Jhon Lobo y al fondo se proyectó un video con armas y bombas nucleares. El coreógrafo es de los que piensa que si están matando gente en cualquier parte del mundo, te están matando a ti como ser humano.

Le siguieron Croquis para algún día, en la que Ana Chin-A-Loy se desligó de la improvisación para someterse a la dirección de Oropeza y mostrar sus amplias extensiones; Ausencia, un trabajo de resistencia que expuso Ronny Mendez; Anáfora, producto de un trabajo grupal que se presentó en 2011 y en el que Luigiemar Gómez demostró precisión, equilibrio y movimiento –la idea fundamental del término. La muestra finalizó con Uno, interpretada por Félix Oropeza. Lo profundo del ser humano se puso de manifiesto y el público se sintió identificado, además, con lo lúdico del telón de la sala que se abrió y cerró a antojo del bailarín, como un acto de magia.

Texto publicado en el diario 2001, el 31 de julio de 2012

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