Reseña sobre Orinoco… Y falta lo más hermoso todavía

Artes Escénicas, Cultura

Dos cabareteras que no llegan a puerto

Y falta lo más hermoso todavía

En un viaje por la vida, Mimí y Fifí se debaten entre la inocencia y las ganas de convertir sus sueños en realidad FOTO: NICOLA ROCCO

Las aguas caudalosas del río Orinoco tienen en su inmensidad un barco que navega buscando algo que le falta todavía, dicen que es lo más hermoso. Mimí y Fifí amanecieron sin rumbo con sus trajes de lentejuelas luego de una noche de excesos. Ellas cantan, bailan y develan su ignorancia frente a ciertos temas que tienen que ver con la vida, el futuro, el dinero. Sueñan con convertirse en artistas reconocidas, en mujeres admiradas. La música que las acompaña es tropical, llena del ritmo que caracterizan a Euler y el Pollo Brito en sus composiciones. Y estas trabajadoras nocturnas, interpretadas por Ana María Simon y Rebeca Alemán se pasean en el escenario taconeando y leyendo cartas de hombres que no aparecen, de seres que no existen. Ellas buscan que aparezca eso por lo que están ilusionadas, pero que no saben qué es exactamente.

El texto de Emilio Carballido es una comedia lenta que la directora Iraida Tapias no supo hacer digerible para el público. A pesar de los recursos que utilizaron la actrices para amenizar el discurso, la profundidad del tema pareciera no estar bien llevada, desde el inicio hasta el final. Incluso Orinoco… Y falta lo más hermoso todavía es un título que no recrea lo que el público va a ver. En Venezuela se necesita creatividad para llevar una producción a las tablas, y esto va desde el nombre hasta el vestuario, pasando por la escenografía, el elenco, el director, la publicidad. A pesar de lo impredecible que pueda comportarse el público en el país, esta obra respondió a los vaticinios del comienzo: pasó por debajo de la mesa.

Este montaje plantea el comportamiento de los seres humanos en ese viaje que es la vida, en un piso tan tambaleante como puede ser un río –en este caso, el más importante de Venezuela–. Pone a prueba cuán auténticos y honestos consigo mismos son los personajes que dudan de que ese sea el camino y que se devuelven en la búsqueda de sus sueños. Este es el mensaje en teoría, el resto es imaginación del espectador.

Texto publicado en http://www.vayaalteatro.com

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