Ocho rubias platinadas en el Trasnocho Cultural

El asesino está en casa

Ocho rubias platinadas es una versión de Huit Femmes, pieza original de Robert Thomas, adaptada, dirigida y traducida por Orlando Arocha para la puesta en escena que se presentan Teatro del Contrajuego y Hebu Teatro en el Trasnocho Cultural

Teatro del Contrajuego
Carolina Torres, Ana Melo, Diana Volpe, Nattalie Cortez, Haydée Faverola, Gladys Seco, Alexandra Vivas y Aura Rivas usan pelucas en el montaje FOTO: CORTESÍA

Todas están conmocionadas por la muerte de Marcel, el único hombre de la casa. Pero, a la vez, esas Ocho rubias platinadas parecieran culpables del asesinato. ¿Quién pudo haberle atravesado un cuchillo en su propia habitación durante la madrugada, con toda la familia presente en el hogar? El indicio de que fue alguna de ellas está en los perros, que nunca ladraron, por lo que tuvieron que haber reconocido a quien hubiese entrado a la casa. También, en las causas que cada una expone, a lo largo de las dos horas de obra que transcurren en un solo escenario.

En la lujosa casa de campo, están las disfuncionalidades de Gabi, la esposa de Marcel que lejos de ser una abnegada madre es una burguesa insensible. Personificada por Diana Volpe, la mujer pierde 200 mil francos en una jugarreta que le sale mal. Además, descubre su agrado sexual para con las mujeres, con su cuñada.

Bibi, la cuñada de Gabi, es encarnada por Nattalie Cortéz. Ella tiene las mayores sospechas de culpa por ser externa a la casa y nunca bien recibida en sus visitas dominicales. Piensa que pudiera ser excluida del testamento por las malas relaciones que lleva con la familia. Su sensualidad y malos pensamientos serán claves para hacer ver que el culpable pudiera estar en quien menos se piensa.

Susi (Ana Melo), con su traje rosado y sus ganas de contar las peripecias del viaje al exterior que acaba de tener, se entera de que Marcel no es su verdadero padre, lo cual la deja muy aliviada pues –y es la razón por la que vuelve a casa– debe anunciar que está esperando un hijo suyo. Pero Cati (Alexandra Vivas), quien lee historias policiacas todos los días hasta la madrugada, es más hábil que todas para contar su versión de la historia y por fin descubrir al culpable.

Entretanto, Mami (Aura Rivas) es una abuela en silla de ruedas que no sufre de ningún impedimento; Tina (Carolina Torres), es la única de la familia que no tiene un nombre terminado en “i” y que, además, sufre una transformación de imagen dentro de la obra al igual que Pili (Haydée Faverola), la ama de llaves con parche de pirata. Gladys Seco encarna a Lili, la empleada doméstica con historias de amoríos libertinos.

En conclusión, Ocho rubias platinadas es una comedia de enredos con un elenco de actrices con mucha experiencia en las tablas venezolanas. Visualmente tiene una escenografía de lujo y algunas coreografías que le imprimen comicidad a los movimientos en escena.

Texto publicado en http://www.vayaalteatro.com

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