Machete Caníbal, de Río Teatro Caribe y Quinto Aguacate

Un reportaje de investigación publicado en Río Teatro Caribe

Machete caníbal es una clase de historia en la que el espectador se adentra en sus raíces a través de un viaje por la selva amazónica, en el que se intenta contar la famosa Leyenda de El Dorado con una mezcla de realidad y ficción

Leyenda de El Dorado
El Dorado es un camino infinito que quizá aún habite entre nosotros FOTO: CORTESÍA RÍO TEATRO CARIBE

Quien va al teatro suele ocupar las butacas dispuestas para que el espectador disfrute de la función. Pero en las privilegiadas dimensiones de Río Teatro Caribe hay suficiente escenario para actores, músicos, productores y mirones. Todos engranados para adentrarse en la selva venezolana. En Machete caníbal hay dos niveles de escenografía en los que se disponen hamacas, sillas, botellas de aguardiente y un centro que sirve de amazonia y río.

La pieza teatral es una representación de la leyenda El Dorado con el estruendo sonoro del Quinto Aguacate en vivo, que tenía compuesta hace dos años la canción que le da nombre a Machete caníbal. Vera Linares, Susana López, Osleyda Pérez, Dixon Acosta, Mauricio Gómez, Pastor Oviedo y Francisco Denis, director y co-escritor de la obra, son los encargados de darle vida a este cuento que se divide en tres partes: la llegada de los alemanes con una expedición liderada por Felipe Von Hutten, quien justifica toda la barbarie de la conquista; el segundo acto encabezado por Lope de Aguirre, el soldado para quien “las tierras son del pueblo y no de la monarquía”; y el tercer episodio que cuenta la historia de Fordlandia, pueblo creado en la Amazonía hacia 1920 por Henry Ford –el mismo de la compañía de carros–, pero que sucumbió debido a reglas muy distantes a la cultura latinoamericana.

Estas historias están cruzadas por dos personajes contemporáneos y reales: Napeyoma (mujer extranjera en lengua Yanomami) y el indio Akawé, uno de sus maridos. Napeyoma es Helena Valero, una campesina criolla que en 1932 fue raptada por una tribu Yanomami, tuvo hijos de ellos y luego de 24 años logró escapar en busca de su familia en Manaos, pero esta la rechaza por ser india.

Toda la historia, aderezada con dosis de ficción, es el resultado de un viaje que realizaron Francisco Denis, Edgar Moreno y Arved Schultze a todos los lugares que se mencionan en las tres horas de presentación. Machete caníbal es una obra larga, cómo no. Tiene intermedio, pero definitivamente hay que ir a verla relajado, sin preocuparse por el tiempo o la ubicación de la sala Río Teatro Caribe. Es un largo proceso de documentación que Denis cuenta al inicio de la obra, donde incluso toma a Francisco Herrera Luque como su modelo en este viaje. A la conclusión de toda la conjunción de culturas, decidieron llamarle como a un género particular: ópera psicotrópica / selva ficción. Hay texto pero también todo un esfuerzo de dirección que se demuestra desde el mismo momento en el que un video adentra a los espectadores en un viaje de avión, que permanecerá como hilo conductor, además de las ironías propias de la idiosincrasia de cada personaje, la desinhibición a mostrarse borrachos, sedientos de sexo, desnudos o escenificando ridículamente escenas de caballos hechos con latas de aluminio, al mejor estilo de Don Quijote.

Texto publicado en http://www.vayaalteatro.com

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