Balance del Centenario Tennessee Williams

Gracias, Tom

Dicen los periodistas que no es ético darle espacio de difusión a los proyectos que el profesional de la noticia ejerce en paralelo al trabajo diario. Sin embargo, el Centenario Tennessee Williams fue una celebración que merece ser registrada –no necesariamente a modo de publicidad- en cualquier página de cultura venezolana

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El Centenario Tennessee Williams fue una celebración en torno al autor estadounidense que se llevó a cabo en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural por cuatro meses. Desde el 8 de abril y hasta el 6 de agosto de 2011 se presentaron los clásicos más conocidos y los cuentos, que nunca se habían montado. Un tranvía llamado deseo invadió una barriada caraqueña que se trasladó, con gaveras de cerveza y cuadros de colores, a un teatro reconocido del este de la ciudad. Por 10 semanas el lugar estuvo impregnado de olor a marihuana, revistas sexuales, embarazos no deseados, violencia, barbarie, humillaciones y desilusiones de los personajes que poco a poco se descubrieron en las situaciones presentadas y denotaron a seres humanos que tratan de sobrevivir a un mundo que no es el que idealizaron en un principio. Las canciones que han sido trascendentales en determinadas épocas –o por lo menos han estado de moda- fueron el gancho para hacerles la obra cercana al público y el mensaje bastante entendible.

Diana Volpe es la productora de toda la celebración. Como ella, muchos de los 45 artistas participantes estuvieron involucrados dentro y fuera de la escena, en más de un proyecto. Volpe fue panelista en uno de los 10 cine-foros que se organizaron para exhibir, en las salas Cine Paseo Plus, los textos de Tennessee Williams que han sido llevados a la pantalla. Pero esa fue su participación menos relevante. Se destacó como Blanche Dubois, la protagonista de Un tranvía llamado deseo y la directora de Háblame como la lluvia… Siete obras cortas de Tennessee Williams. Esto último fue el resultado de un taller que dictó la reconocida actriz venezolana a 19 nóveles actores que formaron la agrupación Hebu Teatro, bajo la cual se auspició el festival. Los relatos, convertidos en obra, estuvieron en cartelera por 7 semanas.

Orlando Arocha, de Teatro del Contrajuego, fue el director de Un tranvía llamado deseo y además el jefe curatorial de Mala conducta, una serie de tres espectáculos basados en los cuentos del autor y sus inquietudes más íntimas: las mujeres (Mujeres poseídas), la familia (Tenn/Tom) y la homosexualidad (Queens and queers).

Ricardo Nortier, un Stanley Kowalsky de ojos verdes y acento portugués, fue también el director de la primera de estas piezas, que ahora mismo se presenta de nuevo en el Celarg en el marco del Ciclo de Música y Comedia. La puesta buscó la elegancia de los años 40 para que cuatro actores echaran cuentos de mujeres y sexo, mientras tomaban vino, en un sofá a la luz del jazz en vivo. Cuenta con las actuaciones de Haydee Faverola, Nattalie Cortez, Carmen La Roche, Elvis Chaveinte y la participación especial del pianista José Paredes.

Cada una de las obras presentadas tuvo su encanto. Tenn/Tom, dirigida por Juan José Martín, jugó con el minimalismo en escena para realizar un trabajo eminentemente actoral y cargado de emotividad en torno a los sucesos que vivió Thomas Lanier Williams III (nombre original del autor que luego cambió a Tennessee por el lugar de origen de su familia) en su espacio íntimo. En ella actuaron Gabriel Agüero (actor de Háblame como la lluvia…) y Julio Bouley (director y actor de Queens and queers) acompañados de Aura Rivas y Ana Melo.

En cuestiones de taquilla, el Centenario Tennessee Williams estuvo bendecido por la aparición en cartelera de Queens and queers al final de su jornada. Cinco actores se desnudaron en cuerpo y alma para contar, a través de shows que utilizaron al tema Fever como emblema, la posición del autor con respecto a la homosexualidad. La obra se pre-estrenó con dos funciones en el Pequeño Teatro Los Robles de Margarita, una semana antes de su llegada al Espacio Plural. Bouley estuvo acompañado de Pablo Andrade (el médico de Un tranvía llamado deseo y actor en Háblame como la lluvia…), Darwin Barroeta (también actor de Háblame como la lluvia…), Carlos Arraiz y el bailarín Armando Díaz. La obra, pautada inicialmente por sólo seis funciones, llegó a 10 –dos semanas extra- y busca expandirse a otros escenarios en los que puedan proponer algo escénicamente sin desvirtuarlo hacia lo comercial.

Pero quien estuvo presente a lo largo de todo el Centenario Tennessee Williams fue Rossana Hernández. Ella, que destacó en Un tranvía llamado deseo con el papel de Stella, la hermana de Blanche y esposa de Stanley, tuvo las agallas de protagonizar también uno de los relatos de Háblame como la lluvia…–es decir, estar con dos obras presentándose simultáneamente, del mismo autor- y ser productora de las tres obras del ciclo Mala conducta. Su trabajo se hizo sentir en cada una de las propuestas.

Así como Hernández, María Gabriela Díaz y Javier Figuera estuvieron en Un tranvía llamado deseo y Háblame como la lluvia…; Alexandra Vivas fue asistente de dirección y diseñadora; Emilio Kabchi, el fotógrafo; Dallas Aguiar, Jesús Cova, Paul Gámez, Djamil Jassir y Simona Chirinos actuaron en Un tranvía llamado deseo y Ana Arroyo, Bibi Amaya, Carlos Maza, Carola Vidal, Domingo Balducci, Germán Manrique, Jonell Páez, José Miguel Dao, María Alejandra Rojas, Marlene Silva, Nakary Bazán y Yuri Pita dijeron presente en Háblame como la lluvia… Siete obras cortas de Tennessee Williams.

El resultado fue un festival que presentó cinco procesos escénicos que no en todos los casos fueron valorados por el público y los medios de comunicación. El otro obstáculo fue vender al ciclo Mala conducta dentro de un festival aún más grande y presentar dos obras del mismo autor a la vez (Un tranvía llamado deseo y Háblame como la lluvia…). Es difícil que el esfuerzo dramatúrgico, económico, de producción, dirección y actuación se evidencie más allá del hecho de vender una entrada y anunciar alguna función con un actor conocido. Sin embargo, cada función tuvo sus aciertos y satisfacciones. Un tranvía llamado deseo siempre tuvo público y buenas críticas, lo mismo que Queens and queers sobrepasó las expectativas. En definitiva, el Centenario Tennessee Williams venezolano, también celebrado en ciudades tan distantes como Nueva Orleans, Londres o Madrid, pudo ir más allá. De parte de todos los involucrados te decimos: gracias, Tom.

Texto publicado en http://www.vayaalteatro.com

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