Baraka

La costumbre de cuatro amigos

que solían decir “¡Baraka!”

La expresión que en idioma marroquí simboliza una forma de saludar y desear “bendición” o “buena suerte”, desata risas en el público a la vez que reflexiona sobre el fracaso del hombre por sus ambiciones

Héctor Manrique, Grupo Actoral 80
Martín, Tomás, Juan y Pedro se encuentran en situaciones adversas que no les permiten escuchar los argumentos del otro FOTO: CORTESÍA TRASNOCHO CULTURAL

Al saludo de Baraka ya los cuatro amigos no responden como antaño solían hacerlo en sus reuniones. Martín, Juan, Tomás y Pedro se congregan una vez más en la casa de este último sin ánimos de compartir sus logros o fracasos. O, más bien, sin ánimos de entender al otro.

Héctor Manrique, Carlos Cruz, Javier Vidal e Iván Tamayo dan vida –de viernes a domingo en el Trasnocho Cultural– a estos seres que se conocen desde hace mucho tiempo pero que no escatiman en hacerse los desentendidos con los problemas del otro, a pesar del cariño. Son humanos que han dejado pasar el tiempo y se han ocupado de establecer otras relaciones interpersonales que los han llevado al fracaso en distintos ámbitos de su vida. Estos hombres, de más de cuarenta años, suman similitudes en gustos, caracteres y trabajo, pero no se empeñan en fortalecer esas coincidencias ante el abismo al que están por caer.

La razón del encuentro es el difícil momento que atraviesa el dueño de la casa, porque ha descubierto que debe devolver ocho cuadros que elevaron su costo y que él había estado coleccionando clandestinamente, luego de que los museos adscritos al ministerio donde trabaja los descartara. Pedro ama el arte y a los hombres. Vive solo y nervioso por las consecuencias que puedan tener sus actos.

Tomás, en cambio, es un drogadicto que salió recientemente de un “loquero” –como él lo llama– y su estado no le permite siquiera prestar atención por más de cinco minutos a un mismo punto. Es incapaz de llevar a cabo el caso que Pedro le está planteando. También en la administración pública trabaja Juan, un economista que está optando por el cargo de ministro mientras su esposa lo deja en la calle. Y Martín es un director de teatro que busca a las actrices que más le atraigan físicamente para que tengan sexo en escena y ahora está trabajando con la hija de Juan.

El texto de María Goos es montado en Caracas luego de haberse paseado desde 2002 por los escenarios de Londres, Holanda, Alemania e Inglaterra. Con humor y trago en mano, los actores del Grupo Actoral 80 indagan en las carencias de las amistades prolongadas y en los álgidos picos de drama se reflexiona el hecho teatral y la coincidencia con el momento artístico que atraviesa el país (Manrique es quien interpreta al director y hace guiños políticos sin necesidad de anclarse en el tema). Finalmente, los cuatro se unen en divertidas coreografías que no logran distraer al público de la reflexión principal: el conflicto interno que vive cada personaje y sus peligrosos deseos de tener fama, ser rico o poderoso.

Texto publicado en www.vayaalteatro.com

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