Entrevista Periodística (II)

Artes Escénicas, Cultura

ENTREVISTA Tania Sarabia, actriz venezolana

Risa indetenible

Desde que en 2006 se curó de cáncer de mama, asiste a Senos Ayuda en campañas de concientización con el monólogo Esa costilla de Adán estaba piche, escrito y protagonizado por ella misma. Además tiene en cartelera las piezas teatrales Tania en Pelota, Aquí es así, La Coleccionista y Ay, Carmela. Pero hay más: en enero comenzará una nueva faceta como moderadora en un programa de Canal I. Tania Sarabia no se cansa de ser noticia

Tania en Pelota

Tania Sarabia atendiendo la llamada de Basilio Álvarez, en el camerino del Teatro Premium de Los Naranjos

El torrencial aguacero solo ha permitido que cuarenta personas lleguen a tiempo para la penúltima función de Tania en pelota, temporada que se lleva a cabo desde hace un mes en el recién estrenado Teatro Premium de Los Naranjos. La sala de teatro tiene capacidad para doscientos espectadores. Y, aunque para un artista reconocido cuarenta personas en una función podrían significar la debacle, Tania Sarabia tiene planeado salir a escena y tomarse la licencia de agradecerle al público su preferencia antes de empezar a actuar.

Venezuela está en emergencia debido a las lluvias y por eso la actriz celebra que al menos un admirador haya podido llegar a tiempo para verla. Es la noche del sábado 4 de diciembre de 2010 y la neblina entra al camerino donde Sarabia se maquilla e intenta olvidarse del insistente dolor de cabeza que tiene desde la mañana. “Ya me he tomado dos pastillas de Advil y no se me pasa”, le comenta desde su Blackberry color púrpura a Basilio Álvarez, el director de la pieza teatral, quien la llamó para preguntarle si había podido llegar a la sala sin inconvenientes.

La poca luz permite verle, dentro de los comunes signos de envejecimiento, los pómulos firmes y las pestañas pronunciadas, con suficiente rímel. El cabello es más rojizo de lo que se ve en televisión, más esponjoso, menos cuidado, desordenado. Y encima de la blusa transparente que tiene puesta –desde la que se puede adivinar un sostén beige estampado con flores negras– usa un abrigo oscuro que le tapa los hombros.

Pareciera que a la actriz se le han hecho todas las preguntas: “Venezuela sabe todo de mí, yo soy un libro abierto”. Pide que, si la entrevista es para volverle a preguntar por sus inicios con José Ignacio Cabrujas y Acto Cultural, por favor ahorren tiempo y lo busquen en internet. Pero no llama la atención en este caso que una persona que tiene más de 50 años actuando se haya iniciado en las tablas con Shakespeare o Molière, sino que de un personaje tan humorístico como familiar, cuesta creer que viva sola. “Ahorita no vivo con nadie porque mi hija se enamoró de un suizo y se fue a vivir para allá. Y yo me voy a pasar frío también porque el lunes viajo y vuelvo el 11 de enero”.

A Sarabia le encanta cocinar, lo hubiera preferido de no ser actriz. Se cocinó hallacas para ella sola y le quedaron “bien buenas”. Ahora sería chef “de platos sencillos” como un pasticho, tequeños, pabellón o una lasaña. La comida criolla es su favorita, así que también deleitaría a sus invitados con unas empanadas de desayuno, pero de la francesa tendría que hacer un curso: “Me encanta, pero no la sé hacer porque es más complicada”.

Tania habla apasionada, aunque falten pocos minutos para entrar a escena. Sin embargo, tiene respuestas prefabricadas para abordar a los periodistas. Sabe qué decir y qué no, para que no invadan su espacio personal. Cuando quiere expresar algo, interrumpe la conversación para elevar el tono de voz y hacerse oír. Mira hacia arriba la mayoría de las veces y, de a ratos, dirige su mirada profunda hacia el interlocutor, con una sonrisa diplomática que a veces intimida.

***

El cáncer de mama que padeció hace cuatro años es el episodio de la vida de Tania Sarabia que, sin duda, más la ha marcado. A partir de allí empezó a trabajar con Bolivia Bocaranda en Senos Ayuda, y el año pasado estrenó en el centro Sambil de Caracas el monólogo Esa costilla de Adán estaba piche escrito y protagonizado por ella misma. “Ese monólogo lo estrenamos en una función abierta en pleno centro comercial para que las mujeres que estuvieran cerca pudieran enterarse de las estadísticas y de mi testimonio, utilizando el humor. Poder decir que cada hora se mueren cinco mujeres a causa del cáncer de mama, es hacerles tomar conciencia de que las tetas y la vagina son la principal causa de muerte oncológica en el mundo. Necesitamos sabernos limpias”.

Así como Esa costilla de Adán estaba piche representa la incursión de la actriz en la dramaturgia –luego de que en unas declaraciones que le hiciera a Eduardo Chapellín en 2004 dijera que nunca podría escribir porque no lo sabría hacer–, Aquí es así es el primer stand up comedy que realiza y que se presenta todos los viernes, a la 1:00 pm, en el restaurant Capital Jazz & Bistró, del Tolón Fashion Mall, en el que cuenta situaciones de la vida cotidiana “mientras la gente come y bebe caña”.

Sarabia utiliza la risa como herramienta de trabajo, pero no solo representa obras que tengan que ver con la idiosincrasia del venezolano y en las que explote el buen humor. En su mente tiene cinco textos que trabaja constantemente, para salir a escena cada semana. La coleccionista y Ay, Carmela, son obras de teatro sobre la guerra civil española y las reflexiones de una mujer desde un asilo, que ya se han presentado por cuatro años consecutivos en diferentes salas de teatro. Ella dice que nunca ha confundido los libretos, pero que si se le olvida algo puede improvisar porque sabe en cuál contexto está hablando. No tiene una preferencia entre autores contemporáneos, clásicos o primerizos. “Todo lo que sea una obra de teatro, donde haya un diálogo, se considera teatro de texto. Son diferentes autores: unos más contemporáneos, otros más famosos, pero todas son obras con las que yo he buscado un espacio para transmitir un mensaje. Si es de béisbol o de historia, no me importa, solo busco que me interese y que sea un tema al que nadie esté ajeno. Yo he hecho Shakespeare, Molière, Mari Montes y ahora Tania Sarabia. ¿Y qué? Con todas actúo y transmito lo que quiero”.

La actriz nunca se ha visto afectada por ningún escándalo. El venezolano la respeta, asiste fielmente al teatro para verla y eleva el raiting de las novelas en las que trabaja. Para ella, la imagen en los medios de comunicación es importante en la medida que el propio artista sepa qué es lo que desea transmitir. Si esa persona quiere teñirse el cabello, ser catira “a juro”, operarse, está en todo su derecho, pero logrará ser recordada como, en principio, nunca imaginó que podían llegar a verla.

Para todos los medios

Decirle a Tania Sarabia que describa un día normal en su vida es concluir que ella está divorciada de las rutinas. Cuando no está en cartelera teatral, va de gira con Senos Ayuda promoviendo las campañas de concientización, viaja al interior a hacer funciones por un día y luego vuelve a Caracas, o piensa en nuevos proyectos que pueda proponer para no aburrirse. Luego de luchar en Onda La Superestación para que le dieran un programa de radio –quedó prendada de la interactividad con el público cuando le hizo una suplencia a Graciela Beltrán Carías–, Esto es lo que hay no duró sino pocos meses al aire, por los compromisos previamente adquiridos en Venevisión, en la telenovela La vida entera. Sin embargo, en enero comienza el programa de televisión Recordar es vivir a través de la señal de Canal I. Otra primera vez. Se trata de una oportunidad para que el público recuerde los programas de Renny Ottolina y la trayectoria de los artistas más emblemáticos de la televisión venezolana.

Elba Escobar le abrió una cuenta de Twitter a Tania Sarabia cuando fue invitada a su programa de radio para promocionar Tania en pelota. A través de @TaniaSarabia se leen comentarios como “cuál huevo si hace años que no veo uno”, “estoy más lenta que una procesión de cojos” y “ya pasé de las mamas a las abuelas”. “No pego una con esa tecnología. Que si tengo que seguir a alguien, que si me mencionan, que si una foto. Yo no tengo tiempo de nada y para colmo sigo intentando. Lo cierto es que cada vez que leo lo que me escriben me emociono mucho y les agradezco a todos (aunque no sepa hacer las menciones respectivas). Por lo menos ya entiendo el béisbol después de dos años con la obra, ahora tienen que tenerme paciencia para que entienda esto”.

Actuación de por vida

Tania Sarabia aún tiene mucho que aprender sobre actuación. Dice que sus habilidades histriónicas lo que han hecho es corroborarle que cada día es parecido al primero. “Nadie se gradúa de actor, eso es mentira. Uno puede ver clases de actuación, ajá, ¿Y la vida? ¿Y los papeles a los que te tienes que enfrentar? ¿Y los públicos que todos los días son distintos? No, mi amor, en este negocio sobrevive el más persistente, el que no se vence al primer momento, y eso se aprende con los años o no se aprende”. Un suspiro le sirve para exhalar la palabra tenacidad, única frase que para ella resume lo que necesitan las nuevas generaciones de teatro para triunfar en el país.

Empieza la función y Tania pone en práctica todo lo que dijo en el camerino. Se suelta a quejarse del béisbol. Y los rostros de los espectadores confirman que valió la pena el esfuerzo para llegar a verla, en medio del palo de agua.

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