Festival Viva Nebrada (4)

Cultura, Danza, Festival, Música Académica, Viva Nebrada

Caracas vivió la danza

Desde el 07 al 25 de julio, el festival Viva Nebrada se apoderó de la ciudad para presentarle a sus habitantes la pasión por el movimiento corporal en sus diferentes manifestaciones

Nina Novak

Suite para cuerdas Fuga con Pajarillo - Escuela de Ballet Clásico Nina Novak FOTO: CORTESÍA LEANDRO GIANCOLA

Vicente Nebrada estuvo sentado en un banquito de plaza y en una butaca del Teatro Teresa Carreño. Lo demostró Eloísa Maturén, organizadora del festival Viva Nebrada que celebró su segunda edición, con una gala en cada lugar emblemático de la ciudad y con un cuerpo de bailarines que se animó a rendir tributo al coreógrafo más importante del país, que falleció en 2002.

Las actividades que se programaron para esta edición fueron tan amplias como puntuales: tres cine-foro que tuvieron lugar en el Trasnocho Cultural y en los que se proyectaron películas que han transcendido en el mundo de la danza por sus historias, relacionadas con el amor y la urbe. West Side Story, en el que Anita Vivas, Gustavo Dudamel y Alfonso Molina fueron los panelistas; Flashdance, con Daniel Hogahen, José Antonio Blasco y Andrés Gómez; y Billy Elliot, en donde Eloísa Maturén, Henrique Lazo y Marcelino Bisbal fueron los ponentes.

Las tertulias sobre video danza, por Reinaldo Guédez, y fotografía en ballet y danza contemporánea, por los hermanos Gracia y Roland Streuli, dieron por sentado las ventajas y desventajas de un arte que combate lo efímero del escenario. Sin embargo, también dejaron claro que hacen falta significativos esfuerzos por entrenar a más audiovisualistas interesados en el cuerpo humano sobre el escenario.

Cuerpo y Calle es el nombre de la coreografía colectiva que involucró a artistas profesionales del área de la danza y el circo, bajo el lema “Sorprendiendo a los transeúntes”. En la iniciativa, que pretendía convencer a la gente de que cualquiera puede bailar y disfrutar la danza, unió a casi 50 bailarines en un performance que invitó a las galas de ballet y que, además, terminó convirtiéndose en un espectáculo en sí mismo. Estas acciones se presentaron en los centros comerciales San Ignacio, Vizcaya y Sambil, la avenida Rómulo Gallegos y los bulevares de Catia y Sabana Grande y las plazas La Castellana, Miranda, Altamira y Bolívar.

Vive la danza, galas homónimas al eslogan del festival Viva Nebrada, dieron fe de que en el país hace falta mucha dedicación por parte de las compañías activas del país. No todos los trabajos que se presentaron estuvieron a la altura de una compañía profesional y, otras, estuvieron impregnadas de un olor a polvo que solo se esfumará con la innovación que nuevos talentos creadores puedan ofrecer.

El sábado 17 de julio hubo un par de galas. La primera, en el parque Ezequiel Zamora de El Calvario, se presentaron Ingrávidos, Neodanza, Tango 2×4, Mudanza, Caracas Roja Laboratorio, Coreoarte, Yayo Castillo y Ballet Nuevo Mundo Caracas. La fusión de ésta última cautivó por la utilización de ritmos contagiosos con puntas de ballet. Marilú García, de Ingrávidos, está acostumbrada a sorprender desde las alturas, con su acrobacia aérea en telas y otros instrumentos como aros y argollas. La segunda gala del día se llevó a cabo en la plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes con una inmensa tramoya que albergó los estilos más urbanos: la capoeira de Senzala, el breakdance de Speedy Angels Family y la salsa en línea de la nueva Fundación Internacional de Academias de Salsa y Bailes de Venezuela. Por su parte, la compañía de bailarines con discapacidad Tránsito Danza Integrativa presentó Hilando Fino, en honor a San Antonio de Padua.

Las presentaciones del domingo 18 de julio tuvieron pocos aciertos. En la plaza Bolívar de El Hatillo, Los amorosos de Sarta de Cuentas resultaron interesantes en una acción de calle que involucraba al público que celebraba el Día del Niño. Talía Falconi, Espacio Alterno, Plan Cero y Caravana Danza Teatro también bailaron. En la plaza Miranda de Los Dos Caminos se presentaron, con el atardecer de escenografía, las compañías Taller de Danza de Caracas, Sieteocho y Um. Gramo. 100% impro presentó el dueto Contacto, una pieza con cierto romanticismo y algo de inteligencia en los movimientos que permite conectar al público con la escena, a pesar de las dosis de improvisación y poco convencionalismo.

La gala más concurrida y mejor distribuida en cuanto a espacio y talento fue la del lunes 19 de julio. Rommel Nieves, Pedro Alcalá y Luis Villasmil abrieron el primer espectáculo de danza que se presentó en la nueva plaza Los Palos Grandes. De grada acción tomó por sorpresa a los espectadores, con una improvisación que realizaron en las gradas del lugar. Luego, del concreto al agua, Marilú García volvió a llamar la atención con La dama de noche y Danzata bailó el largo y repetitivo performance Tambor de agua… A la fuente, Premio Municipal de Danza 2009. Yayo Castillo y las flamencas Analí Alcántara y Patricia Simmons utilizaron distintos lugares de la plaza para sus movimientos, afectando la visibilidad del público. Agrupaciones como Agente Libre, Danzahoy y Primate (de percusión teatral), utilizaron la tarima dispuesta. Resultado: alegría y buena vibra en las calles de Chacao.

El festival Viva Nebrada tuvo un excelente cierre el fin de semana. Atrás quedaron los aclamados espectáculos de calle, para dar paso a la poesía que el propio Nebrada dibujó, en puntas, sobre el escenario. Cuatro coreógrafos nóveles fueron invitados para dirigir las escuelas Ballet Arte, Nina Novak, Ballet de Las Américas y Ballet Clásico del Estado Lara. El clasicismo de Laura Fiorucci brilló en las notas del Bolero de Ravel, que interpretó magistralmente la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel. La Suite para cuerdas Fuga con Pajarillo, montada por Daniel Hogahen, colocó la nota venezolana de la noche. Sin embargo, con Sensemayá, Walter Castillo hizo que se elevara el gusto de los espectadores por la exótica etnia latinoamericana. Danzón número 2 Utrópico, de Brixio Bell, fue el climax del espectáculo. Un ritmo contagioso, un vestuario hermoso y un elenco que demostró que sí se puede fusionar la salsa con la elegancia clásica del ballet.

Caracas vivió la danza, en sus diferentes formas, durante un mes. La ciudad y el país entero tienen fe en que, como ésta, surjan nuevas propuestas que llenen de movimiento las calles y los teatros que tanto lo necesitan. Por lo pronto, ¡qué Viva Nebrada!

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