Hombres en Escabeche

Artes Escénicas, Cultura

Una mujer busca Hombres en escabeche

Gledys Ibarra y Rafael Romero protagonizan la historia de una mujer que, después de que sufre varios desencuentros amorosos, se encuentra preparada para encontrar a una pareja verdadera. Es la segunda pieza teatral que dirige Luis Alberto Lamata

 

 

Rafael Romero

FOTO: EMILIANO BARRETO

 

Una mujer vestida de novia se sienta en un mueble y empieza a contar la historia de los hombres que han pasado por su vida. Su padre es el primero de la lista. No es de los más ejemplares, pero sí de los más comunes. Es un hombre ocupado. Tanto, que confunde el nombre de su hija con el de sus otras mujeres.

Alicia -nombre de la protagonista-  en un principio no hace caso a ese hecho. Sin embargo, poco a poco aprende que la mayoría de los hombres se comportan así, con indiferencia.

Hombres en escabeche es una obra de la dramaturga costarricense Ana Istarú que fue premiada en España y, en esta oportunidad, es protagonizada por Gledys Ibarra y Rafael Romero. El actor encarna todas las presencias masculinas en la vida de Alicia. Es el padre, el hermano, los novios y el hombre que, al final de la pieza, le da una esperanza en el amor.

Un elemento curioso del montaje es el vestuario de los intérpretes. Alicia está vestida de novia al principio, pero a medida que transcurre la historia se despoja de la ropa hasta que al final sólo se queda con un traje blanco, a media pierna, y calzada con botas blancas de goma. El proceso es una metáfora de la pérdida de la inocencia que sucede cuando la niña se transforma en mujer.

En Hombres en escabeche, Alicia siente y padece los mitos impuestos por la sociedad. “Una mujer se siente identificada por los ‘no puede’: no puede decir malas palabras, no puede ser presidenta de la asociación de beisbol, etcétera”, dice. Sin embargo, el poder de su feminidad la hace ir más allá: luego de dos fracasos amorosos queda embarazada, pero meses después pierde el bebé. “El único hombre que me amó en la vida salió de mí. Ahí me quedé sola y comencé a vivir mi propia historia de amor”, continúa.

Es entonces cuando Alicia se descubre como una mujer plena y, vestida de novia de nuevo, le da otra oportunidad al amor. Sentada en el mismo mueble del principio, vocifera que busca a un hombre. La diferencia es que, ahora al contrario de las otras veces  aparece uno verdadero, uno que sí merece su amor.

(Publicado en Escenas, el 11/06/10)

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