Los susurros del daimon

EXPOSICIÓN El artista presenta Los susurros del daimon

Ángeles y demonios habitan

en el universo de Carmelo Niño

El creador representa, en cuadros de gran formato, la pregunta que suele hacerse el ser humano: ¿de dónde venimos y hacia dónde vamos?

Los susurros del Daimon
Carmelo Niño destaca la imagen del ser humano delante de escenas de la vida cotidiana FOTO: JUAN CAMACHO

Carmelo Niño dice que dibuja el mundo en el que le gustaría vivir. Entre ángeles y demonios. La obra pictórica del artista venezolano se remonta a los estilos de épocas pasadas. “También recreo obras que me hubiera gustado haber pintado yo”, dice, mientras señala algo parecido a El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, pero convertida en una diosa de los ríos venezolanos.

Susurros del daimon, título de la individual que exhibe en la Galería de Arte Ascaso, está integrada por cuadros de gran formato en el que se usan técnicamente variables y recursos distintos, siempre basados en el mismo planteamiento: dibujar retratos, damas, arlequines, grupos familiares y personas solas, siempre delante de una escena. “Es como si extrajera un pedazo de la realidad. Separo al ser humano del trabajo plástico”, indica Niño.

“Daimon” es una palabra latina utilizada para referirse a diferentes realidades que comparten los ángeles y demonios. El otrora conocido como “el pintor de los fantasmas” siempre sintió fascinación por desdoblar personajes que se esconden detrás de una máscara. “Los personajes en la vida real tienen un rostro pero, por dentro, siempre habrá un daimon”, añade.

Los arlequines, siempre presentes, son la ventana al mundo mágico y la posibilidad de jugar con el color. Son una excusa que utiliza el creador para colorear con una gama más amplia. A pesar del personaje circense, fuera de la realidad, las obras están contextualizadas en un entorno latino, más cercano al venezolano.

Cadenal, pintado en 2009, es el cuadro favorito de Niño. De carácter religioso, muestra a un sacerdote vestido de rojo intenso que presencia la Pasión de Cristo, como si hubiera un vidrio entre ambos que divide las historias que cada uno vive por separado. “Mi obra es atmósfera, por eso siempre he sido muy parco en el color, aunque con algunas excepciones”.

Al final del recorrido en la galería se observan texturas y trazos distintos. Son espátulas y cuchillas, combinadas con telas intervenidas por Niño, que dibujan escenas de familias en varios escenarios naturales y edificaciones antiguas, con mucha profundidad.

También está el primer grabado del artista, Grupo familiar en el balcón, realizado en 2008 en el Taller Arte Dos Gráficos de Bogotá. Es un aguafuerte/ aguatinta hecha en dos planchas de cobre. Una emulación de una familia que inmortalizó su imagen con una mirada profunda y ropajes lujosos.

(Publicado en Escenas, el 10/05/10)

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